Teatro
La Zaranda
LOS QUE RÍEN LOS ÚLTIMOS
Historial
El origen del Teatro La Zaranda se remonta al periodo de trance,
en la década de los setenta. Tras un cúmulo de experiencias
individuales, es en 1978 es cuando se produce el encuentro y la
decisión de condensar todas sus experiencias en una fase
de trabajo. Se partía de unas premisas para "Hacer
camino": querer conducir a la obra teatral hasta ese punto
de tensión en que drama y vida confluyen, negar toda concesión
al teatro muerto con todos sus academicismos evidentes, al teatro
de las falsas vanguardias, con patente de modernidad aplicadas
al decorativismo más banal y la esclerosis, que no conduce
más que al bostezo.
Ir más allá de las formas adquiridas, no cesar en
la búsqueda, renunciar a los logros que puedan establecer
lo rutinario, afianzar un estilo en permanente transición...
¡importa la acción de crear! No fabricar conservas
artísticas que se abran en cada representación.
¡Hay que mantener la tensión, jugársela en
cada situación, desarrollar cada realidad escénica
en su devenir vivo... el teatro que soñara Valle con el
temblor de la fiesta de los toros!
Largo y hondo ha sido el camino transcurrido desde donde partimos
con estas premisas, y las ilusiones intactas, lejos de las estrategias
mercantiles del espectáculo, de los costumbrismos de la
época, seguimos buscando sobre el escenario los vínculos
entre nuestra memoria y nuestra imaginación, persiguiendo
la realidad que no sucede, la verdad que adormece en el corazón
de los hombres, como declaramos en nuestros principios y fieles
a ellos, "nuestros trabajos surgen de la ansiedad de expresar
lo que somos de acuerdo con la confidencia poética de nuestros
sentimientos."
Montajes realizados
Los Tinglaos de Maricastaña (1983), Mariameneo
Mariameneo (1985), Vinagre de Jerez
(1989), Perdonen la Tristeza (1992), Obra
Póstuma (1995), Cuando la Vida Eterna
se Acabe (1997), La Puerta Estrecha
(2000), Ni Sombra de lo que Fuimos (2002), Homenaje
a los Malditos (2004), Los Que Ríen los
Últimos (2006)
Los Que Ríen los Últimos: Esquirlas
de una idea dramática
La necesidad y el abatimiento viajan en el equipaje de estos artistas
de
mala muerte. Los arrastran desde sus iniciales cabriolas, desde
sus
primeros pinitos, hasta ahora, cruzada ya la vida con sus números
gastados, sus gracias anticuadas, su fatiga ambulante.
Pasando la gorra, en corros cada vez más exiguos, fueron
escondiendo
sus destinos tras un remedo de maquillaje. Disfrazando la extrema
penuria con ropajes estrambóticos, llenos de parches y
remiendos.
No les abandonaron sin embargo, aparte del cansancio, la esperanza.
Ni
siquiera cuando perdieron el horizonte bajo cerros de desperdicios
dejaron de buscar una encrucijada que los desviara de lo pútrido
de una
época, encarrilándolos hacia un mundo en el que
volvieran a ser el centro de la pista.
¿Sirvió para algo el sacrificio? Acaso para que
no pudieran alterar su
itinerario hacia lo imposible, someter sus vidas, amordazar sus
risas. La
risa de los que mantienen la esperanza. La risa de los que aun
sienten la nostalgia del paraíso, frente a la carcajada
desdentada del tiempo.
Señoras y Señores con ustedes estos herederos de
una estirpe extinguida en su más difícil todavía:
Continuar un sueño que cruzando la soledad llegue más
allá de la
muerte.
Ficha técnico – artística:
Actores: Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez,
Enrique Bustos
Texto e iluminación: Eusebio Calonge
Dirección y espacio escénico: Paco
de la Zaranda
Voz Jefe de Pista: José Pedro Carrión
Fotografías: Gutiérrez y Tamayo
Cartel: Gustavo Ferrari
Duración: 1:15 horas
Críticas
La Zaranda recurre a la basura como gran metáfora
del mundo. Un conmovedor espectáculo con el que
siempre logran desgarrar jirones a un trozo de la sociedad en
la que viven. Un montaje que deja claro que ellos encima de un
escenario convierten a todos en disidentes de la época
nos ha tocado vivir y tiran bocados a las entrañas de las
almas hermanadas con ellos que aún conservan la esperanza
de que algo distinto puede ocurrir. (Rosana Torres. El
País. Madrid. Nov. 2006)
Entre día y día están los sueños.
En Los Que ríen los últimos La Zaranda nos brinda
un espectáculo deslumbrante, de una poesía y una
humanidad conmovedoras, con humor e ironía devastadoras.
Dando una visión contundente, lúcida y crítica
del naufragio de nuestra sociedad anestesiada, reducida a un rebaño
de consumidores sin memoria y sin proyecto de futuro. (Irène
Sadowska Guillén. Primer Acto. 2006)
Trois clowns en roue libre au Sorano Imágenes
bellas como la de los lienzos maestros, una música triunfante
que produce el escalofrío, y una realidad que da al sueño
toda su fuerza de evasión, propulsan al Teatro la Zaranda
en un remolino de sensaciones a flor de piel. Los que
Ríen los Últimos es una metáfora
brillante de la vida del artista, tres payasos perdidos unidos
a la existencia por un hilo tan tenso como frágil. (Jean
–Luc Martinez .LaDépêche. Toulouse. 2007)
www.lazaranda. net
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