LA
SECRETA OBSCENIDAD DE CADA DÍA
CHILE
Una situación particular se transforma en la carta de entrada
de este montaje. El gancho lo realiza sin duda el encuentro de
dos hombres que sólo visten impermeables y deambulan por
la escena con cierta sospecha. Visiblemente pertenecen a clases
diferentes, pero en esencia representarán físicamente,
y en el transcurso de la obra se traducirá, ideologías
opuestas.
Estos dos personajes son nade menos que los notables Freud y Marx,
que se encuentran en un contexto peculiar y divertido, para exponer
una visión crítica de la sociedad nacional. Pero
en todo este desarrollo ambos tienen –dada la temática-
una tendencia a la exhibición que los remite a nuestra
cultura, y los obliga a realizar una serie de actos en pos de
descubrirse mutuamente, de revelarse y llegar a un punto de igualdad,
pero que anecdóticamente nace de la pura competencia.
A 20 años de su estreno, Marco Antonio de la Parra y León
Cohen dan vida a un montaje que si bien se desarrolló en
un ámbito social determinado, sobrevive al cambio histórico
demostrando un perfecto ajuste con la actualidad. Conviene entonces
destacar la verosimilitud de su temática y que, a pesar
de ser una comedia, puede adentrarse fácilmente en las
teorías que marcaron a la humanidad en el siglo pasado.
Una escenografía austera y que, por lo demás, es
acorde al montaje, desvía la atención del espectador
hacia el contenido. Es el diálogo acompañado de
la actuación lo que sustenta todo el trabajo escénico,
y aún así, desde este punto de vista, la obra no
sucumbe a una categorización basada puramente en lo conceptual,
sino que adopta el matiz que le otorga lo particular y lo complementa
con una gran cuota de humor.
Sin embargo, el producto final podría ser considerado como
concebido para una audiencia muy sesgada que guste de un espectáculo
tradicional. Todo el trabajo está representando mediante
una concepción muy clásica de lo que se entiende
por Teatro.
(Eduardo Miranda en www.unavuelta.com, Santiago
de Chile, 14 de abril de 2004)