MUJERES
EN LA GUERRA
COLOMBIA
Las Pérdidas Queridas
Cuando alguna persona lee con atención el libro de la periodista
Patricia Lara, Las mujeres en la guerra, sufre una conmoción.
El género del testimonio, tantas veces ofendido y traicionado
por periodistas sin escrúpulos, se muestra de cuerpo entero,
revela su personalidad plural y riega de significados múltiples
la vida cotidiana de las mujeres que se han visto, de una u otra
manera, involucradas en el conflicto que atenta contra nuestra
supervivencia como país.
La adaptación para teatro, realizada por la actriz Carlota
Llano y con dirección de Fernando Montes, además
de comprometer el escenario con nuestra circunstancia, hunde sus
raíces en la experiencia de tres mujeres que, como otros
cientos de colombianos, vivieron ¿viven? el drama de la
guerra cada día, sus cicatrices, como las de las heroínas
de las tragedias clásicas, se muestran de cuerpo presente
y con ello los vientitos de la catástrofe y el destino
incierto de sus existencias.
En el teatro la palabra de lo vivido toma otra dimensión,
se personaliza, adquiere el sentido de lo inmediato, de lo brutal.
Es como si el mundo innombrable se revelara por primera vez. En
la íntima reflexión los espectadores se agitan,
se van asaltados por la contradicción y la esperanza. Las
frases, con sentido de verdad, levantan la pesada carga del sufrimiento
y de los días que se fueron, arrebatados por la tormenta
de la violencia. Una pregunta busca salir a flote: ¿Cuántos
colombianos, sin revelarlo, sufren la desgracia del fin, el tormento
el desplazamiento, el dolor de las pérdidas queridas, la
trama sangrienta de una guerra sin cuartel?
Carlota Llano interpreta a tres mujeres en un monólogo
sensible y doloroso que adquiere cuerpo en la voz dura, metálica
sentimental y nostálgica de una actriz capaz de alcanzar
el lugar de la tragedia. Allí las líneas del libro
toman cuerpo y lugar, toman partido y comunican, de esta manera
el teatro desencadena emociones encontradas, despiertan y oculto
y conmueve el espíritu del espectador.
El dúo Carlota Llano, Fernando Montes realiza un trabajo
sincero y de gran altura. Es la voz de las mujeres de la guerra
que, de la pluma de Patricia Lara, resuena en el teatro como testimonio,
grito, incluso posibilidad de otra vida mejor, en medio del desierto
indiferente de una sociedad que, a veces, pinta con trazos tenues
el color de la paz.
(Gilberto Bello, septiembre 3, 2001. Semana, página 104)